A medida que el proteccionismo cobra fuerza en el discurso político estadounidense, tanto México como Canadá enfrentan un dilema crucial: fortalecer sus lazos comerciales con Estados Unidos, adaptándose a las nuevas demandas de una administración proteccionista, o diversificar sus relaciones comerciales fuera de Norteamérica para reducir su dependencia del mercado estadounidense. Esta última opción ha cobrado importancia en los últimos años, especialmente para Canadá, que ha ampliado su red de acuerdos de libre comercio, como el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP). Este tratado incluye países clave como Japón, Australia y Vietnam, abriendo puertas a nuevos mercados y minimizando el impacto de posibles restricciones de acceso en Estados Unidos
México también ha incrementado sus esfuerzos por diversificar su comercio, fortaleciendo relaciones comerciales con la Unión Europea y otros mercados de América Latina. Sin embargo, la proximidad geográfica, la estructura integrada de las cadenas de suministro y la magnitud del comercio con Estados Unidos hacen que una ruptura con el mercado estadounidense sea difícil y, en muchos sentidos, poco viable a corto plazo.
El Rol de la Inversión Extranjera y el Nearshoring
Ante las tensiones comerciales con China y las restricciones que podría enfrentar el comercio con Estados Unidos, México y Canadá han encontrado oportunidades en la tendencia de nearshoring, es decir, la reubicación de las cadenas de suministro a países más cercanos a Estados Unidos en lugar de depender de Asia. México, en particular, ha sido un destino atractivo para las empresas que buscan establecer sus plantas de producción cerca del mercado estadounidense, aprovechando los beneficios del T-MEC. La llegada de compañías tecnológicas, automotrices y de bienes de consumo ha impulsado la economía de varias regiones mexicanas, en especial en la frontera norte.
Sin embargo, las políticas proteccionistas de Trump y su retórica en contra de China amenazan con limitar las inversiones chinas en México, especialmente si Estados Unidos implementa medidas estrictas para evitar que productos fabricados en territorio mexicano sean utilizados para ingresar indirectamente productos chinos al mercado estadounidense. México podría verse presionado a restringir la participación de empresas chinas en sectores estratégicos, como el energético y el manufacturero, lo cual afectaría su crecimiento en estos sectores y pondría en riesgo las inversiones planeadas en infraestructura y tecnología.
La Estrategia de Cabildeo de Canadá y México en Estados Unidos
Tanto Canadá como México están adoptando una estrategia proactiva para fortalecer sus relaciones con Estados Unidos y proteger los intereses del T-MEC. Canadá ha implementado una campaña de cabildeo a través de ministros y gobernadores provinciales, quienes han visitado a líderes políticos estadounidenses para subrayar la importancia del comercio bilateral. Kirsten Hillman, embajadora canadiense en Washington, ha liderado un esfuerzo para recordar a los gobernadores de Estados Unidos los beneficios mutuos del comercio norteamericano, una estrategia que busca preparar el terreno para posibles renegociaciones del T-MEC en los próximos años.
En México, el gobierno de Claudia Sheinbaum también está a la expectativa de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, mientras evalúa cómo enfrentar una posible revisión del T-MEC. La prioridad para México es mantener el acceso libre de aranceles a Estados Unidos, pero al mismo tiempo proteger su autonomía en sectores clave, especialmente en la industria energética. Sin embargo, México enfrenta una presión creciente para limitar la influencia de China y reducir las importaciones chinas, una medida que podría tensionar la relación con su principal socio comercial.
La Perspectiva a Futuro para el Comercio Norteamericano
A pesar de la incertidumbre, tanto México como Canadá ven en el T-MEC una base sólida para el crecimiento y desarrollo regional. La integración de sus cadenas de suministro y la colaboración en sectores estratégicos han fortalecido la competitividad de América del Norte en el escenario global. No obstante, las políticas proteccionistas y las posibles restricciones a inversiones extranjeras, especialmente de origen chino, podrían poner en riesgo esta estabilidad y obligar a los países a replantearse sus estrategias de comercio.
Si Trump gana las elecciones y sigue una política agresiva de renegociación, es probable que México y Canadá tengan que aceptar ciertos ajustes para preservar el acuerdo, pero también aumentarán sus esfuerzos para diversificar sus relaciones comerciales. Por otro lado, una presidencia de Harris podría brindar una oportunidad para discutir modificaciones más equilibradas que fortalezcan la protección de los trabajadores sin recurrir a medidas proteccionistas extremas.
Conclusión: Un Momento Decisivo para América del Norte
La elección presidencial en Estados Unidos representa un punto crítico para el futuro del comercio en América del Norte. Los próximos años definirán si América del Norte opta por mantener y fortalecer la colaboración regional, aprovechando la integración y cercanía geográfica, o si el proteccionismo altera la estructura de uno de los bloques comerciales más grandes del mundo. Para Canadá y México, el reto será adaptar sus políticas y estrategias a un contexto cada vez más incierto, protegiendo sus intereses y buscando alianzas que les permitan reducir la dependencia del mercado estadounidense.
La relación comercial de América del Norte enfrenta un momento de transformación que podría definir la dinámica económica de la región por décadas.
